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domingo, 2 de noviembre de 2014

Historiografía de la investigación de la religión ibérica

El tema de la religión es uno de los peor conocidos de toda la Cultura Ibérica aunque haya sido el objetivo de numerosas investigaciones el estudio de sus necrópolis, sus santuarios, de los elementos sacros y votivos, así como sus ritos, creencias y divinidades. 
Junto con el trabajo de Lantier "La religio ibèrique. Religio celtique", el primer estudio sobre la religión ibérica fue llevado a cabo por Blázquéz en 1957: "Aportaciones al estudio de las religiones primitivas de España". Además, este trabajo se culminará con sendos libros: "Imagen y mito. Estudio sobre religiones mediterráneas e ibéricas" y "Religiones Prerromanas II. Primitivas religiones ibéricas", publicadas respectivamente en 1977 y 1983. Estos libros son el único estudio de conjunto sobre la religión realizado hasta la llegada del siglo XXI, con la publicación de Teresa Moneo (2003): “Religio Iberica”.

La evolución del estudio de la religión ibérica y, sobre todo, de los santuarios no sería la misma sin el descubrimiento de las esculturas del Cerro de los Santos en Montealegre del Castillo, en 1860. Esto trajo consigo un afán de coleccionismo, a la vez que excavaciones arqueológicas en el santuario, como las llevadas a cabo en 1871 por J. Amat, y siendo continuadas por J. De D. De la Rada y Delgado, teniendo un carácter más científico.
Varios años después, en 1891, se descubre la Dama sedente de La Torrecilla, y en 1897 la Dama de Elche, entre otras que se descubren por esta época, como la de Osuna. Estos descubrimientos tuvieron un gran reconocimiento internacional donde se empezaron a interesar por el mundo ibérico. Ya en el siglo XX, destacan las obras de Pere Bosch Gimpera (1891-1974) y Lluís Pericot García (1899-1978), entre ellas "Etnología de la Península Ibérica" y "Gran Historia General de los Pueblos de España", respectivamente.

En 1912 se creó la Junta Superior de Excavaciones que junto con la Real Academia de la Historia propiciaron intervenciones arqueológicas en los santuarios. Un poco más tarde, en 1925, Cayetano de Mergelina excava y publica un libro sobre el santuario de La Luz, Murcia.

Otro hito importante es la publicación en las Actas y Memorias de la Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria del artículo "El relieve bifacial hispánico de El Cigarralejo" escrito por E. Cuadrado, que supuso un nuevo empujón para el conocimiento de la religión ibérica, pues estaban ante el descubrimiento de un nuevo santuario.

En los años sesenta hubo una reorientación de las investigaciones pues, ahora, se valoraba más el contexto. Es en estas fechas, concretamente en 1962, cuando se llevan a cabo nuevas intervenciones en el Cerro de los Santos, resultados publicados varios años después (1965 y 1966), momento clave para el estudio de la Cultura Ibérica.

La década siguiente fue vital para los estudios ibéricos pues hay una renovación general venida del nacimiento de la Nueva Arqueología además de aparecer nuevos yacimientos como Pozo Moro, en 1970, la necrópolis de Baza, donde aparece la famosa dama en 1971, y el conjunto de Porcuna, en 1975. Es por ello que se inician excavaciones sistemáticas en algunos santuarios antiguos, con el fin de encontrar nuevos datos. Es el caso del Cerro de los Santos que fue excavado de nuevo por Teresa Chapa, al que siguieron otros como La Luz o el de Alto Chacón, en Teruel. Pero también toman un importante interés los primeros trabajos de recopilación, estudio y clasificación de las cuevas-santuario publicados en 1973 y 1979 por M. Tarradell, y que luego fue puesto en práctica en varias regiones como Cataluña, Murcia y la zona valenciana.

La década de los ochenta viene caracterizada por un intento de clasificación sistemática de los lugares de culto. Sobre esto destaca el trabajo de R. Lucas "Santuarios y Dioses de la Baja Época de la Cultura Ibérica", que está considerado como básico para el estudio de las religiones ibéricas. Al final de la década se dará un impulso a las excavaciones, entre las que destaca Coimbra del Barranco Ancho.

A partir de los noventa y hasta la época actual se vive un incremento en el estudio de la religión ibérica, con especial incidencia en las estructuras con fución sacra. Por ello se publican revisiones, estudios sobre los antiguos santuarios aparte de darse a conocer nuevos lugares de culto como son Onuba, La Bastida de Les Alcuses, El Castillico, El Chorrillo o La Encarnación.
Destacan también trabajos dedicados a las regiones ibéricas, como son los trabajos de H. Bonet y C. Mata sobre los lugares de culto edetanos, o, el de J. Blánquez sobre los lugares de culto del Sureste de la Meseta.

También destacan los artículos dedicados a la monumentalización de los santuarios ibéricos en época republicana de S.F Ramallo (1993 y 1999) que permite una continuidad de las manifestaciones religiosas al comienzo de la romanización. O las interpretaciones y estudios sobre las cuevas-santuario efectuados por González Alcalde.

En cuanto a la relación con los materiales sacros, el estudio de los exvotos ibéricos se empezó a dar a conocer a finales del siglo XVIII y XIX cuando se empezó a plantear la necesidad de recopilarlos. Pero esto no llegó hasta 1941 cuando se publicó el "Catálogo de los exvotos de bronce ibéricos, del Museo Arqueológico Nacional" por F. Álvarez Ossorio, donde se describen 2500 piezas.
Tras el descubrimiento de la Dama de Elche, P.Paris publicó "Essai sur l'industrie de l'Espagne primitive" en 1903 y 1904 donde se recoge todo el conocimiento de la época sobre el arte y los bronces ibéricos y su relación con Oriente y Grecia.

Un hito importante relacionado con estos "ídolos" es el artículo publicado en 1966 "Les votifs iberiques de la Präehistorische Staatssammlung" el cual sienta las bases para una nueva linea de investigación, centrada en el origen, fabricación o cronologías, o el propio significado de los exvotos. Tras esto le sucedieron multitud de artículos, como los de Nicolini, además de conocer nuevos exvotos, que llevaron a partir de los años setentas una nueva línea de trabajo, centrada en la importancia de la toréutica ibérica con los exvotos de bronce. Esta línea es la que hoy día sigue vigente. Entre los estudios destacan el de L. Prados o Almagro-Gorbea.
Con respecto a los exvotos de terracota, destaca las publicaciones de M. J Almagro-Gorbea en 1983 o, las recopilaciones de M. Genera en 1988 e I. Garcés i Estallo en 1993 en la zona de Cataluña, mientras que M. Blench lo hace sobre la Alta Andalucía.

Los exvotos de piedra aparecen a fines del siglo XIX y durante todo el Siglo XX. Es del Cerro de los Santos, en 1883, la primera recopilación realizada por C. Lasalde, que da pie a la elaboración de un primer catálogo y será a principios del siglo XX cuando J. R. Mérida sitematizó y recopiló todo lo referente a este yacimiento, poniendo de manifiesto su idea de ver toda la escultura en su conjunto.

En definitiva, el estudio de la religión ibérica ha sido una parte esencial de la investigación de la cultura ibera desde el comienzo de ésta, pues a través de los santuarios y materiales en ellos hallados, podemos averiguar datos sobre la mentalidad, cultura y sociedad de estos pueblos, contrastando la información con la que ofrecen las fuentes clásicas, que de forma complementaria ayudan a la Arqueología a forjar una imagen de este pueblo, cada vez más nítida. Hoy en día siguen las investigaciones muy en boga, como lo demuestran las recientes excavaciones realizadas en el santuario de Torreparedones, Córdoba, o el Cerro de los Santos, Albacete.

sábado, 1 de noviembre de 2014

La Investigación del Santuario de La Luz



Una de las primeras referencias al Santuario de la Luz la encontramos en una obra del siglo XVIII, escrita por el Canónigo Lozano y titulada Contestania y Bastetania del Reyno de Murcia. En ella, el autor da constancia del importe contexto de época ibérica que representa el conjunto Verdolay-La Luz, enclaves situados en las cercanías del Palacio de Verano del Obispado.

Ya en el siglo XX, los trabajos de Pierre Paris en los que recoge representaciones de personajes ibéricos, y de Horace Sanders sobre armamento ibérico y sus referencias a los exvotos, representan la puesta en escena de estas excepcionales piezas. A lo largo de estos primeros años del siglo XX, el hallazgo de estatuillas de bronce por los monjes del cercano Convento de la Luz impulsará el interés de investigadores por el Santuario ibérico de la Luz.

A lo largo de la década de los 20 y de los 30, el profesor Bosch Gimpera publica varios trabajos en los que estudia estas estatuillas en bronce, bien de manera general, abordando el análisis de esta cuestión para todo el país, o bien centrándose en el estudio de las figurillas encontradas en la Luz y que irían a parar al Museo de Arqueología de Cataluña, donde hoy en día se encuentran expuestas parte de los exvotos encontrados en la Luz.

Paralelamente a las primeros estudios sobre el Santuario de la Luz se producen las primeras excavaciones en este yacimiento ibérico dirigidas por el profesor Mergelina Luna que publicará poco después una breve reseña en la que se recogen el resultado de las excavaciones y referencias a los exvotos de bronce ibéricos y a otros materiales cerámicos.

En 1934, Fernández Avilés publica las ánforas púnicas conservadas en el Museo Arqueológico de Murcia, entre ellas tres ánforas cartaginesas halladas cerca del Santuario de la luz. Pocos años después, en 1941, Álvarez Osorio y Farfán de los Godos, recogerían en el Archivo Español de Arqueología la colección de exvotos ibéricos que el alberga el Museo Arqueológico Nacional, entre los que se encuentran espléndidos ejemplares procedentes del Santuario de la Luz. Estas investigaciones se completan con las de otros autores, como García y Bellido, que durante estos años analizaran estos exvotos ibéricos en bronce, en el marco de publicaciones más generales.

Años más tarde, será Jorge Aragoneses el que vuelva a retomar las investigaciones sobre los exvotos ibéricos de la Luz. Durante toda la década de los cincuenta y de los 60, este investigador publicó sobre diversos materiales encontrados en el yacimiento en sus cercanías.
Las publicaciones, especialmente sobre exvotos hallados casualmente o bien procedentes de colecciones privadas, seguirán hasta la década de los 90, donde a estos trabajos se le añadirán las investigaciones resultantes de las diferentes campañas de excavación, auspiciadas por la Universidad de Murcia, que bajo la dirección del Dr. Lillo Carpio, han tenido lugar el Santuario de la Luz.


Últimas campañas


Desde las excavaciones llevadas a cabo durante los años 20 hasta la actualidad, el yacimiento del Santuario de la Luz no había sido objeto de nuevas campañas arqueológicas, si bien las investigaciones sobre el propio yacimiento, los materiales encontrados en superficie o pertenecientes a colecciones privadas y a museos, y especialmente sobre los exvotos han continuado prácticamente sin interrupción durante estos años generando una amplísima bibliografía.

Las nuevas comenzaron en el año 1990, cuando bajo la dirección del Dr.Lillo Carpio y con la participación de 25 alumnos de la Universidad de Murcia reemprendieron los trabajos en este importante enclave ibérico, y desde esa fecha hasta la actualidad han continuado durante todos los años las excavaciones en el Santuario de la Luz.

La continuación de las excavaciones en la Luz tras este prolongado parón se debió se produjo con una triple intencionalidad: la formación en métodos y técnicas de excavación arqueológica de dibujo de campo de los alumnos de la Universidad de Murcia, la consecución de un proyecto sistemático de investigación sobre un Santuario ibérico su contexto, y por último, el propósito de integración en el contexto general del Parque Natural de El Valle – La Fuensanta de este yacimiento y que, en su día, habrá de ser un interesante foco de interés cultural dada su estratégica y privilegiada ubicación y el valor de las monumentales estructuras que en el Santuario ibérico están apareciendo y que aseguran una pronta restauración y consolidación con vistas a la creación de un itinerario visitable y del mayor interés.

El primer propósito fue proceder a una excavación de una serie de cortes en el sector central del Santuario en el denominado Llano del Olivar, paraje que en el siglo XVIII el canónigo Lozano llamo el Yermo del Olivar, sector en el que había que retomar y analizar los testimonios de excavaciones anteriores referidos a restos de estructuras arquitectónicas y sus contextos.

Los trabajos llevados a cabo confirman la existencia de un santuario ibérico que mantuvo su culto activo al menos desde el siglo V hasta el I a.C, aunque se han documentado testimonios materiales que indican que desde el siglo VII a.C. estuvieron llegando aquí cerámicas suntuarias procedentes del Mediterráneo Occidental, indudable signo de un notable poder adquisitivo de los habitantes de la zona.

Por otra parte, y tras las campañas realizadas durante la década de los 90, se ha atestiguado que el Santuario tuvo un primer momento de auge en el tránsito de los siglos V al IV a.C. A lo largo de esta centuria y la siguiente, es evidente el intenso contacto y comercio con el Mediterráneo Central, con presencia de cerámicas de barniz negro, grecoitálicas finas, ánforas itálicas, púnicas y de ciudades griegas, ponen de manifiesto una época de sólido desarrollo material del Santuario.

El Santuario parece seguir su proceso a lo largo de los siglos de forma inalterable. Las sucesivas restructuraciones ponen de manifiesto la evolución socioeconómica del contexto poblacional, sus crisis o sus fases de excavación, simultáneas al contexto social de las sucesivas fases de poblamiento ibérico en la zona. El último período del Santuario, el de la fase de ocupación romana, representará una peculiar reestructuración del área cultural; la colina que preside el santuario va a ser remodelada con la construcción de un templo en terrazas y una serie de estructuras en este sector cambian el carácter del conjunto del Santuario que queda subordinado a un monumento de clara ascendencia clásica en cuanto a su concepción, su estructura y su arquitectura.

Fuentehttp://www.um.es/cepoat/laluz/?page_id=321